viernes, 1 de abril de 2016

Valores familiares claros y arraigados




Vivíamos en una modesta casa en las veredas de El Valle, populosa Urbanización de una Caracas pujante y prometedora para quienes con esfuerzo y dedicación hicieron un abanico de posibilidades en un país vivible , donde seguían llegando inmigrantes de todas partes del mundo, atraídos por los comentarios e historias de quienes se habían establecido previamente con éxito, luego de ambas post guerras. Con esa mezcolanza de culturas y esfuerzos crecimos siempre bajo la égida de una mujer intensa pero emprendedora y tenaz ,Ana Maldonado de Cantón, oriunda de San Cristóbal y de un ser amplió y espectacularmente jovial y extrovertido como el pelón Francisco José Cantón Rodríguez, de esa infancia mis hermanas siempre aportaron su granito de arena en la ardua tarea de atender al Caballero de la Armadura Andante,todas ellas dejaron en mi ese amor y agradecimiento que no se puede pagar con palabras ni mucho menos con dinero, pero la odisea del pelón junto con Ana, eran memorables, nada más la rutina de ir al trabajo y viceversa era un entrenamiento de triatlón para mi viejo, que sin chistar siempre me decía , vámonos mijo que hay mucho por recorrer y por hacer, con el mismo ánimo todo el tiempo y su mismo carisma me cargaba en sus hombros con todo y aparatos agarrando el bulto y las muletas, con carro o sin él, me dejaban en mi colegio cerca a la sede del INOS en San Bernardino donde trabajaba mamá, y luego entonces él seguía para la Comandancia de la Marina de Guerra en aquel entonces o para La Guaira a cualquiera de los Centros Navales según la ocasión, el regreso a veces era impactante , desde la oficina de mi madre se divisaba el amplio parque de la escuela donde estaba y muchas veces contemplaba como al principio su hijo jugaba solo o no jugaba por no poder hacerlo al igual que su entorno, en silencio sufría y se lo transmitía al pelón que siempre terminaba recomendando algún juego divertido inventado en ese momento para hacerme sentir bien, es realmente incomprensible mantenerse ecuánime y tranquilo ante el sufrimiento de los hijos, que entereza y que amor el de mis padres y hermanas por mantenerme y mantenerse en equilibrio.
  Las oportunidades del momento nos permitieron mudarnos a un apartamento en el sector Mariperez, más cercano y de mejor ubicación para los trabajos y escuela respectiva, así como del Hospital Ortopédico Infantil, al cual asistía constantemente para las hidroterapias y rehabilitación, de esa época, recuerdo fijamente el terremoto de 1967, mi padre estaba de comisión al interior y ese día debía regresar temprano en su carro, un Volkswagen escarabajo que compró de agencia con las facilidades que ofrecía la Venezuela pujante, pero luego del sacudón lo único que escuche en la noticia, era que una gran piedra se desprendió del cerro tapando la carretera desde Los Teques aplastando un Volskwagen no identificado, de ahí hasta llegar el pelón a casa fué una eternidad y una angustia que todavía recuerdo.
De Mariperez nos mudamos hacia los lados de San Martín en la Urb.Las Américas, en una venta del Banco Obrero a la clase media con las facilidades hipotecarias respectivas,transcurre el resto de la rehabilitación y me dan de alta del Ortopédico Infantil, con un pronóstico reservado excluyente de fuerte actividad física que pudiese causar desgastes, ¿se imaginan ? , seguía un obstáculo que había que superar, para mi madre la Virgen del Valle oyó su pedido, ahí comenzamos con el equipo de baseball de la Urbanización a cargo del Sr Añez , su hijo y muchos integrantes del equipo Frank ,Omar,Harold,Guillermo mantenemos contacto luego de casi 50 años, así las cosas enfrentamos una nueva etapa de la vida preparándonos para el Liceo Caracas con la mejor disposición , con una actitud resiliente sin saberlo y con unos Valores familiares bién claros y arraigados.

4 comentarios:

Ana Evangelina Di Marzo Cantón dijo...

Hermoso relato primo, lleno de nostalgia... Te felicito de nuevo

Reinaldo Angola dijo...

Usaste muletas?, Hospital Ortopédico Infantil? Que tenías?
Qué buena broma, esa maña que tenemos algunos, que limitamos relaciones familiares a solo saludos protocolares sin acercarnos y manteniendo la distancia. Es como una mala tradición heredada, lamento mucho haber sido una parte tan pequeña de tu pasado; me a agradado mucho tu relato que trae a mi memoria la imagen de la Abuela Ana y el Abuelo Francisco.
Como dice mi padre... Felicidades!!!

Hayleen Uzcategui dijo...

Muy bien y continuado con la excelencia y seguimiento de los hechos. Te felicito amigo, compañero y hermano, Dios te siga guiando y nosotros esperando la 4 ta parte.

Pedro San Miguel dijo...

Excelente relato mi estimado amigo y colega. Me recuerda mi historia personal, no porque tenga parecidos a la tuya en hechos, sino por lo ejemplar que fue la figura del padre en ambos.