sábado, 14 de mayo de 2016

Las Garotas de Ipanema

          

         Luego de la experiencia vivida durante la “Crisis del Caldas”, se presentó una singular oportunidad de crecimiento personal y profesional, se abrió un concurso para participar en un curso de Armamento con la Marina del Brasil y del cual salí designado para estudiar en el Centro de Instrucción Almirante Wandenkolk (CIAW) en Río de Janeiro, Brasil. Agradezco al Contralmirante  Gustavo Sosa Larrazábal por haber confiado en mí para esa designación, la cual me abrió las puertas para maravillosas experiencias.

  En el vuelo de la antigua Venezolana Internacional de Aviación (VIASA), conocí entre otros a varios oficiales venezolanos que regresaban de Venezuela de vacaciones decembrinas, eran de la Aviación y estudiaban en el Instituto de Ingeniería militar, así como otros del Ejército cuyo curso de Estado Mayor duraba dos años, no era normal para un joven oficial naval ver tanta actividad foránea, por lo que era un total frenesí de información que aún no procesaba además de las expectativas por conocer la tierra de las Garotas y de la Samba, y la Caipiriña, el vuelo algo inusual según los comentarios de la tripulación por lo concurrido y alborotado, en él conocí a los Coroneles Stephen, uno de la Aviación que era el Agregado aéreo en Brasil y otro de la GN y a su hermano el cantante intérprete de mi limón limonero Henry Stephen, me sentí en casa a pesar de las horas, fue un vuelo agradable y extraño por los personajes ,  dejé  en Venezuela a unos padres maravillosos y una novia inolvidable con la cual solo medió un adiós .
 

    Al llegar el sábado al aeropuerto internacional de Río de Janeiro, luego de casi 6 horas de vuelo me estaba esperando un conductor y un intendente de la Infantería de Marina brasileña, quienes me llevaron hasta el 1er. Distrito Naval donde debía esperar la embarcación que me llevaría hasta la Isla das Enchadas en la bahía de Guanabara esa espera se hizo interminable , venía de un largo vuelo con muchas incertidumbres que responder , hasta que llegó la embarcación el intendente o suboficial que me acompañaba se despidió y me embarqué entonces hasta mi nuevo destino.Llegamos luego de más o menos 20 minutos de navegación , fui recibido por el oficial de guardia y me llevaron al alojamiento, una especie de Habitación o camarote muy diferente a las  facilidades de la Armada Venezolana, estas eran muy sencillas y sin muchas comodidades, era la segunda semana de enero y el verano estaba en pleno apogeo con aproximadamente sus 40 grados de temperatura con una elevada humedad y nadie con quien conversar hasta  la próxima semana el día miércoles cuando debían comenzar las actividades académicas , ahí las alarmas se encendieron y acudí a los amigos hechos en el vuelo, necesitaba urgente aprender portugués, los compañeros pilotos de la Aviación Naval  que se formaron en Brasil como pilotos de helicópteros , me dieron algunos consejos y algunas frases para pedir lo básico en cualquier situación , pero lo mejor era siempre buscar una novia local para navegar en aguas profundas del portugués . De los oficiales navales venezolanos   estaban allí también: el amigo Rolendio Bracho y su Sra. Mayra, quienes gentilmente me recibieron en su casa  el primer mes hasta conseguir acomodo en Copacabana, Bracho hacia su curso de Hidrografía y llegaría después el gran bucanero naval Emilio De Rogatis Porreca en las grandes ligas con el curso de estado Mayor Naval, así las cosas mantuvimos un fraternal y respetuoso apoyo como familia naval en  la tierra del bossa nova, Vinicio de Moraes y de la Garotas de Ipanema, el frenesí por el carnaval era indescriptible, contarlo es una cosa, hay que vivirlo para entenderlo, y vaya que lo vivimos con un portuñol que nos permitió sobrevivir a las primeras semanas de clase y disfrutar del carnaval de Río 1988.

5 comentarios:

carlos Escalona dijo...

y q paso con las garotaaaaas....jajajajja

Rubén Torres dijo...

Aclárame algo, a la novia un simple adiós y el consejo para aprender portugués buscando una novia te sirvió? No se, me parece que te metiste en un lío. Muy interesante. Me pasó lo mismo. En enero de 1973 me enviaron para navegar en el buque escuela Custodio de Melo por 6 meses con los guardiamarinas que se graduaron. Una experiencia que explicaré en LAS VIVENCIAS DE UN INFANTE DE MARINA. Saludos y felicitaciones.

Larisa Osorio dijo...

Muy entretenido escrito! Felicitaciones

Bernardo Jurado dijo...

Brasil, siempre fue para los de abordo una aventura en todos sus ángulos....era barato en aquella época, las personas felices y amables y se ponía de moda el bailar forro. De paso la Armada brasileña era sumamente profesional y adiestrada....felicidades

Antonio J. Pérez Aguirre dijo...

¿Y que pasó con las garotas? jajajaja