lunes, 2 de mayo de 2016

Las muletas de la vida


Las muletas de la vida.
            A veces sin pensarlo, asociamos las muletas negativamente a problemas  motores que de una u otra forma nos obligan a ellas para seguir caminando, esto es verdad, pero también podemos observar que a lo largo de la vida necesitamos de muletas no solo para seguir caminando, sino también para vivir nuestros destinos, nuestras vidas con sus errores y virtudes, pero vida al fin  y al cabo que solo puede ser coloreada a plenitud cuando conseguimos valernos por nosotros mismos y de ahí su importancia y su valor contradictorio a esa primera asociación que hicimos.

            De muletas creo saber algo, y quizás por ello me rió de las adversidades como me enseñaron mis padres, acepto el hecho de no haber podido caminar sin el uso de ellas y aparatos ortopédicos, que con constancia , dedicación y firmes valores  me permitieron a lo largo de la vida, cumplir con  las metas propuestas, de la mano de mi familia, de mi esposa y ahora con mis hijos motores de mi esencia humana; en tiempos difíciles donde la democracia donde crecí, me formé y trabaje como militar entran en contradicción con los valores patrios y lo más elemental de la existencia misma como es la salud y la alimentación, la producción y el campo son antepuestos por una idolatría de seudolideres inexistentes y etéreos, mi carácter resiliente busca esos verdaderos valores como muletas indoblegables que nos permitan salir del ostracismo en que nos hemos sumido como sociedad, y que nos permitan replantear un país donde podamos valernos por nosotros mismos, y volvamos a tener la abundancia que la democracia que nos vio nacer puede mejorar siendo perfectible y auto regulable con un sinfín de oportunidades que solo el progreso y el trabajo eficiente y mantenido, pero con reglas claras , sin apartheid político alguno que permita sumar , no restar posiciones, donde los colores de nuestro tricolor se fundan entre sí y sean el arcoíris de una Venezuela de progreso en democracia y libertad.

            De manera que esas muletas que necesitamos tienen que tener mucho ejemplo, constancia, dedicación, probidad, justicia y perseverancia, y educación, sin ellas vamos a seguir dando tumbos y a sucumbir ante el dinero fácil de la oportunidad, cayendo entonces en el circulo vicioso de escurrir el bulto y echarle la culpa a quién primero nos venga en mente para justificar el fracaso.


            No importa si son de madera o son de metal, al estar revestidas con valores, la sociedad no las debería soltar hasta valerse por sí sola, por ejemplo las Fuerzas Armadas son una muleta firme del país que no puede y así lo refleja y manda la Constitución Nacional apoyar a ningún factor político, esto es contrario a su función integral y soberana, es una contradicción que hay que corregir y afrontar con valentía y coraje, ya yo creo no necesitar mis viejas muletas, pero estas de la vida, le pido a la providencia siempre me las tenga a la mano.

1 comentario:

Bernardo Jurado dijo...

Buen mensaje....tu fuiste alguna vez una de mis mas importantes muletas en la carrera naval...abrazos fraternos.