domingo, 17 de abril de 2016

La naturaleza se impone al acero del hombre.



No puedo seguir en esta singladura literaria sin mencionar dos  episodios de la vida de cadetes que de una u otra forma nos mostraron en forma cruda los peligros del mar y la responsabilidad implícita de enfrentarlos. Podemos verlos de distintas maneras , pero al vivirlos como protagonista nos hacen hoy en día recordarlos como dignos de contar en cualquier ambiente de formación gerencial o simplemente como historias que enriquecen de experiencias  nuestras vidas, ambos ligados a la naturaleza bravía y a veces inexpugnable del  mar.
La primera ocurre en nuestro periodo de aspirantes (Octubre 1979) un ejercicio de remo a bordo de unas balleneras (embarcaciones de madera) de la Escuela Naval de Venezuela dispuestas a tal fin en el Circulo Militar de Mamo luego de haber sido trasladadas del puerto de La Guaira. A pesar de un aparente buen tiempo había una fuerte resaca que se iba incrementando con el correr de las horas , no en balde,  los Guardiamarinas encargados de la instrucción salieron del límite del rompeolas, adentrándose cuatro balleneras mar adentro siendo arrastradas por la corriente, destrozándose  una de ellas en las cercanías de Tacoa en su varada  , el hecho tuvo sus implicaciones disciplinarias para estos señores Guardiamarinas y en lo particular no dejó de representar un verdadero susto para quienes éramos unos bisoños cadetes (es de destacar aquí la presencia de las Primeras cadetes “Pioneras Navales”  quienes en igualdad de condiciones, eran sometidas al mismo entrenamiento); definitivamente con el mar no se puede jugar.
La segunda y gran experiencia se ambienta casi un año después, recién ascendidos a segundo año, a bordo del transporte ARV “Amazonas” T-51, antiguo USS Vernon County LST 1161, veterano de la Guerra de Corea y Vietnam, y que el 04 de Agosto de 1980 le tocó enfrentar la furia del huracán Allen (categoría 5 escala Saffir Simpson) en la isla caribeña de Santa Lucía. El crucero de instrucción era prometedor según su ruta Sta. Lucia-St Martens-Puerto Rico-Margarita-La Guaira.
Una vez atracados en el muelle de Santa Lucía, la embajada venezolana en la isla ofrecía una recepción por la visita del buque, a la cual asistimos varios cadetes, no recuerdo los detalles exactos pero hubo un cambio de trayectoria que desvió al huracán haciendo coincidir su cono de proyección  sobre la isla, mi primitivo inglés me permitió ese día conocer una bella dama de Atlanta (USA) y en lo mejor de la aproximación empezaron a caer y volar  árboles y vidrios, las palmeras que bordeaban el hotel se doblaban cual película de misterio. Sin saber mucho del peligro nos retiraron a todos y nos llevaron al muelle donde hicimos maromas y acrobacias para subir por la escala real , el buque a merced del huracán golpeaba incansablemente el muelle , las guayas de seguridad se rompían y literalmente se deshilachaban tan igual que las líneas de amarre, solo el grupo de guardia de los cadetes estaba en pie, los demás en el antiguo sollado llamado de los 81, no puedo olvidar el profesionalismo de algunos oficiales de la tripulación , entre ellos el Teniente de Navío Federico Pohl Contasti (Jefe de Operaciones y Cubierta) , Alferez de Navío Luis Ramírez Uzcátegui(Jefe de Auxiliares), y por sobre todos el Capitán de Navío Eddy Méndez Pérez Comandante del T51 que ante el compromiso internacional y la responsabilidad de la vida de los Oficiales y Cadetes que estábamos en tierra asumió su responsabilidad de permanecer en puerto. Hoy a la luz de la experiencia hubiese hecho lo mismo, con la antigüedad y precariedad del buque en que navegábamos , la mañana siguiente al salir a cubierta era una imagen de horror, el buque varado como a kilómetro y medio del muelle, (casi una milla), los veleros inmensos como si un gigante los hubiese sacado del agua y los hubiese puestos encima de casas, graneros y colinas altas, casas sacadas enteras de su fundación, no nos lo contaron, lo vivimos, así como vivimos la angustia de toda la tripulación tratando de desvarar el barco, zarpando luego en precarias condiciones, veníamos dando apenas un nudo de velocidad efectiva, pudimos ver incluso la colocación de parches y palletes por una entrada de agua producto de las averías sufridas por el buque. Por la Escuela Naval de Venezuela nos acompañaban como oficiales el Teniente de Fragata Rafael Espín Gutiérrez , Alferéz de Navío Cardozo Odde (QEPD). Quizás no fue una experiencia idílica , pero experiencia al fin que nos demuestra que la naturaleza puede ser y es más dura que cualquier invención del hombre, sin daños humanos que lamentar llegamos a Puerto Cabello para seguir nuestra rutina y formación, mi agradecimiento a esos oficiales tanto de la tripulación del buque como de la ENV que en todo momento hicieron gala de su profesionalismo y estuvieron  trabajando con nosotros en aquellos momentos . Definitivamente la naturaleza se impuso al acero del hombre.

9 comentarios:

Bernardo Jurado dijo...

Que buenos recuerdo Francisco....allí estuvimos juntos y fue un gran bautizo de mar...abrazos fraternos.

Rafael Lugo dijo...

Muy agradabe, de fàcil lecture y conprension, pero con rcursos literarios propios de una buena narracion....espero la 9na....saludos

Víctor Micheli dijo...

Tus letras, hermano querido, me trasladan a un lejano ayer. Toda una experiencia que, gracias a la que a mi juicio fue la mejor decisión del Comandante, vivimos para contarlo. Al CN. Méndez Pérez debieron haberle dado la orden Simón Bolívar en su Primera Clase, siendo "todo lo contrario" si es que me entienden...

Jesus Pina dijo...

Wow, Francisco esa es una de las anécdotas de mis tiempos de cadete que aun hoy cuento a aquellos dispuestos a escucharla.
Habiendo vivido y sobrevivido mi buena cuenta de huracanes en los 20 años que llevo viviendo en el sur de la Florida hoy veo ese episodio como especie de una crónica anunciada de episodios similares. Muy buenos los "cuentos", recibe un fraternal abrazo!

ROSA LEONIE JIMENEZ NOUEL dijo...

Excelente amor!, disfruto tus recuerdos, en tan agradable lectura.

José Matheus dijo...

Excelente Francisco. Felicidades y como siempre "sin comiquitas". Grandes experiencias de mar.

Nico Espinoza Abreu dijo...

Muy interesantes esas experiencias vividas!!!

Larisa Osorio dijo...

Muy buen recuento! Gracias por compartirlo!

bryan bolivar dijo...

TREMENDO RECUERDO EN TU ESTADIA DE LA ARMADA LOS FELICITOS A TODOS YO ESTUBE EN ESE BARCO EN EL A3O 1988 CUANDO ESTABA EN DIQUE TUVE A BORDO 12 MESES NO ME INMAGINABA ESA TRAVESIA DE ESE BUQUE SALUDOS CABO PRIMERO HERNANDEZ FLORES GUSTAVO BRAVO 87 65273