domingo, 8 de mayo de 2016

Mi amigo “El hombre del velero”.


    Nos conocemos más o menos desde hace 45 años , de manera que hemos vivido más de lo que nos falta, y en esas vivencias de acuerdo a la madurez de la época en que se sucedieron,  se disfrutaron excelentes momentos,  en otros nos tocó aprender y dar atrás para obtener una mejor perspectiva, ante cualquier maniobra a ejecutar, de cualquier forma y en cualquier momento propicio para la ocasión, salía a relucir el cuento o relato del "fulano velero".

            En son jocoso y luego de libar algún pecaminoso elixir luego de una ardua faena, volvía con insistencia a mencionar la frase, “¿saben amigos?, me quiero comprar un velero, imaginen el sol poniéndose en el horizonte y Ustedes en la mas hidalga y libre posición de decidir ¿Dónde quieren echar anclas para disfrutar del espectáculo de la naturaleza?, eso no debe tener precio alguno, por lo que les insisto mi compadre, en que yo me voy a comprar un velero. El cuento ha de ser muy bueno, o la fantasía debe ser de placeres inimaginables, pero saquen la cuenta de estar oyendo el cuento del velero desde que tengo memoria marinera.

            Yo no sé a ciencia cierta, cuan  convencido de esto está el hombre, pero debe ser una fantasía o un sueño constante y que a pesar de los años y de los ribetes de la vida lo  tiene fijo en su bolso o talega de cuentos que ha ido cultivando con los años y cada vez mejora el performance de este velero imaginario o verdadero, tanto es la fijación que hasta me siento tripulante honorario del velero del amigo, y es que  a ese mi amigo, “El hombre del velero”, le ha tocado cual  nave a la deriva, buscar otros rumbos donde su libertad no fuese limitada o clausurada, y en ese navegar, encontró por fin un puerto seguro que le ha permitido reinventarse y redescubrirse, encontrando oportunidades que con trabajo y esfuerzo, le han dado el fruto de la disciplina propia del marino trabajador, honrado y perseverante  de cumplir sus metas, por lo que le dije en una reciente oportunidad que para mí sería un placer y un orgullo visitar su bordo en su velero, nótese que ya dejó de ser fulano, a fin de no herir susceptibilidades, tratándose de “El Velero”


            Es más yo veo su vida en etapas de cómo ha ido evolucionando la historia , y lo admito, es de admirar a quién afrontando oscuras circunstancias, navega buscando aguas seguras, solo con la voluntad de vivir mejor y buscando bienestar para su familia, consiguiendo en otros rumbos, lo que la tierra que le vio nacer le negaba, mi amigo ha sido por demás perseverante y creo que él mismo nunca se imaginó, con o sin velero en su posición actual, disfrutando de un abanico de bondades en una tierra prodigiosa que dignifica el trabajo y permite abrirse a las oportunidades, y si en esas oportunidades está en su horizonte el hacerse del velero que más se amolde a sus gustos, y posibilidades  estoy seguro pues, que el gran Dios dominador de la tempestad bendecirá una vez más a mi amigo “El hombre del velero".

2 comentarios:

raùl Bustamante Pulido dijo...

y sin dudas, para mi, eres el hombre del velero, claramete reflexionado en el ultimo parrafo del escrito, donde haces apologia de lo que ha sido y has hecho para tu buen vivir, saludos amistosos y perseverar es vencer...se te estima mucho

Bernardo Jurado dijo...

Mi querido amigo Francisco....yo he escrito sobre muchas personas, pero nunca habian escrito sobre mi, porque para aquellos que no lo sepan, Francisco me ha confirmado que se referia a aquellas conversaciones de bordo, donde por anos en la Escuadra compartimos....el, desde las armas y yo en las operaciones navales, ambos desde el Comando de buques, pero siempre unidos por el hilo de la amistad...quiero que sepas que me haces un inmenso honor y agradezco tu amable gentileza y te digo como si fuera algo nuevo.... !SERAS INVITADO A NAVEGAR EN EL VELERO! jajaja