martes, 7 de junio de 2016

Haciendo cumplir las leyes y nuestra soberanía


            Como extraño el sosiego del mar calmo, él viento relativo contra el rostro refrescando el resplandor y la brisa marina con su salitroso olor  llamando a la plácida memoria de todos los buenos y grandes recuerdos de las aventuras en la mar, porque para quién ama su trabajo, es más que un trabajo, es una aventura que se convierte en adrenalina pura cuando quieres hacerlo bien y en forma constante a pesar de las ausencias familiares  y las limitaciones propias de la vida a bordo, bien reza el refrán…”Quién fue marino, al ver la mar suspira”.


            En esos momentos de soledad a pesar de las presiones del trabajo, se sentía tranquilidad, y esa tranquilidad es la que te genera la paz necesaria contigo mismo para tomar decisiones que a veces te son requeridas sin el preciado tiempo para la reflexión, siempre bajo el mandato de la constitución y las leyes y siempre haciendo valer nuestra soberanía desde las aguas de Castilletes en el Golfo de Venezuela hasta la extensión de la Zona Económica Exclusiva en nuestra fachada atlántica, a veces nos toco enfrentar amenazas del narcotráfico tanto en el río Orinoco como en el río San Juan, así como en el Golfo de Paria, así fue como en una operación Comando pudimos detener a uno de los cabecillas y operadores más grandes de la época, cosa que no supimos si no luego del pasar de los años. Recuerdo que había un Cmdte.de la Guardia Nacional que le decían Cara Cortada, los jefes de seccional del CICPC y de la DISIP no duraban en el área mas de 3 meses de manera que desde nuestra última operación en la zona , ya eran otros actores de las fuerzas amigas que no conocíamos, sin embargo persistían los rumores y proezas de la actuación abierta de unos tales Gordos, que salían en sus lanchas rápidas en el Golfo a recoger los alijos de drogas que lanzaban aeronaves en la autopista nocturna que proporcionaba el Golfo de Paria, iluminado con los faros de Puerto Hierro y Isla de Patos; con el apoyo del Cmdte. de la Estación Guardacostas Guiria, hoy en día CA en retiro Gerardo Casañas Arroyo, reunimos una información de inteligencia que corroboraba lo que era vox populi en el pueblo, sin embargo, tomamos algunos refuerzos con profesionales que venían de la Unidad de Operaciones Especiales y prestaban servicio en la estación de Guiria,  preparamos entonces una especie de equipo reforzado (dream team) de abordaje, visita y registro , el peligro siempre estuvo presente, tanto que no lo percibíamos en su justa dimensión, por información de Inteligencia suministrada por Guardacostas Guiria y otros medios disponible de la zona, se esperaba un cuantioso alijo de droga, esa noche en el silencio del puerto y en el oscuro sigilo de nuestra nave, zarpamos a un patrullaje pre arreglado a la espera de las supuestas entregas, pasamos así una noche sin resultados descanzando en Puerto Hierro al día siguiente para volver una segunda y hasta una tercera oportunidad, que fué la vencida, esta vez estando en el borde oriental de Isla de Patos pegados hacia la frontera con Trinidad, pudimos divisar luces extrañas a cierta altitud , no había dudas, una aeronave de mediano porte haciendo un patrón en ascenso desde el este en dirección oeste, se confundía el ruido de los motores con los de nuestro buque, eran aproximadamente las 2 de la mañana tomamos rumbo SSW y continuamos haciendo patrullaje y barrido al sur de la Coordillera con resultados infructuosos, ya con la luz del orto (Salida del sol) y próximos a la Base auxiliar de Puerto Hierro, mi Jefe de Operaciones, acusioso oficial Teniente de Fragata Domingo Gutiérrez Martinez me informa de 2 embarcaciones rápidas varadas en sus cunas en la playa vecina al apostadero naval, preparamos el equipo de abordaje quienes bajo el mando del oficial Freddy Andrade Pulido se disponen a hacer una investigación de dichas embarcaciones, nos mantuvimos lo más cercano posible  a la playa, lo que se podía salvaguardando el buque, con tiradores apostados de fusiles Fal y las ametralladoras 12,7 mm / 0,50 " listas para hacer fuego, con comunicación directa con Andrade  vía equipo   manos libres  me informa de que los motores están aún calientes y los supuestos dueños dormidos en hamacas, pero al sentirse neutralizados por todos lados en actitud hostil y desafiante, no presentando los documentos requeridos de las lanchas y motores fueron detenidos, inmovilizados y esposados intuitivamente por el Teniente de Fragata Andrade, traídos a bordo y trasladados esposados hasta nuestro atraque en Guiria donde fueron entregados a la Estación de Guardacostas que se encargo del procedimiento. Era nada más y nada menos que la “banda de los gordos”, de la cual tanto habíamos escuchado

            Cabe destacar el apoyo prestado por el entonces Capitán Casañas, fue un riesgo asumido que felizmente dio resultados positivos para la Armada, agradezco a Dios y a la Virgen del Valle habernos protegido a todos en especial mis muchachos del equipo de abordaje  en esa operación que confirmó la valiosa información que se tenía, haciéndonos sentir orgullosos de seguir en nuestra aventura, nuestro trabajo, una Armada que cumplía y hacia cumplir las leyes y respetar la soberanía en los espacios acuaticos

5 comentarios:

carlos roa dijo...

Buena historia para recordar... me trae también viejos recuerdos de mi vida como marino. En una oportunidad en el año 2000 en días de asueto navideño (2do grupo de guardia) a bordo del T-64 emprendimos zarpe de emergencia solo con la mitad de la tripulación embarcada para entonces, recibimos información de inteligencia con las coordenadas exactas hacía las aguas que colindan con Trinidad y Tobago en búsqueda de un peñero del cual se sospechaba que su tripulación estaba en el contrabando de drogas en la zona. luego de casi 3 días navegando en forma de círculo pudimos avistar dicha embarcación y una vez que estuvimos cerca de la misma, nuestros guerreros de navegación de forma sorprendente lograron embarcarse y dar una voz de "Alto"... luego de realizar la revista pudimos encontar 1.8 TN de cocaina entre los mamparos de la embarcación. En sistema de remolque, nos trajimos el peñero hasta Venezuela. Recuerdo que eran 4 tripulantes, con asento en su léxico como Dominicanos, los cuales fueron esposados con tirra y cabos y llevados a la barbería detenidos bajo custodia. Al retornar a aguas Venezolanas en el puerto de la Guaira, nos recibieron con las cámaras de Venevisión y fue noticia Nacional. Para los que estuvimos a bordo en esa travesía nuestra mayor satisfacción era saber que lo que hicimos fue por nuestro país, y que hicimos respetar nuestra soberanía marítima. Un abrazo querido amigo y Bravo Zulú por esas historías que están marcando huellas en nuestras vidas.

Bernardo Jurado dijo...

Buen trabajo mi querido amigo....fuiste un gran Comandante en la mar.

Angel Jimenez dijo...

Excelente historia cuñado. Vivencias que quedan en la memoria hasta el fin de nuestros días. Todo trabajo con el deseo y amor de hacerlo, al final tiene sus frutos. Saludos

Unknown dijo...

Excelente relato y trabajo Francisco, que bueno saber parte de la historia de Venezuela y de lo que si puede hacernos sentir orgullosos. Gracias por ello.

Gerardo Casañas dijo...

Te felicito Francisco por traer de la memoria esa capitulo de nuestra vida en el mar, que sin duda alguna demuestra lo importante que fue nuestra presencia en esos espacios tan olvidados de nuestro pais. Tambien te felicito por el trabajo que estas haciendo al crear y publicar estos articulos de tus anecdotas, ya que nos permite revivir esos momentos maravillosos que tuvimos como hombres del mar. Un fuerte abrazo.