Que sabroso es recordar los gratos
momentos que disfrutamos con la familia y con los amigos, los no tan gratos los
apartamos sin olvidarlos para aprender de ellos y de las enseñanzas que
pudieran habernos dejado en determinado momento, así nos vienen a la memoria un
número inconmensurable de episodios y eventos dignos de mencionar y que nunca dejan
de alimentar la sensibilidad humana.
Como olvidar aquel encuentro en el
antiguo Complejo Turístico Morrocoy, en el Estado Falcón, Venezuela, donde celebrábamos
10 años de graduados de nuestra Escuela Naval, todavía la del Dios y Patria,
donde a pesar de un susto por un desliz en la piscina con uno de nuestros
muchachos, la actividad estuvo tan buena, pero tan buena que mi hija en aquel
entonces que apenas daba sus primeros pasos, vino caminando y hecha una experta
terremotico, desde que llegamos el viernes hasta la despedida del domingo,
compartimos ,disfrutamos , bailamos ,comimos, bebimos y hasta lloramos de
emoción luego del susto que pasamos con el muchacho en la piscina y luego de
constatar que solo fue eso, "un susto". Nos acompañaron como invitados el Vicealmirante Pérez Criollo y el Capitán de
Corbeta Casadiego Toro
Por aquellas cosas del servicio a
bordo de nuestras unidades de guerra, quienes éramos Comandantes de unidades
tipo Patrulleros, no pudimos asistir a la actividad de los 15 años celebrada en
Margarita, pero los comentarios y opiniones rebasaron las expectativas de tal
manera que aún no pudiendo disfrutar del evento nos alegramos del éxito del
mismo, por qué aún en la ausencia se sintió nuestra esencia, todavía estábamos compactos
y el grupo seguía unido ayudándonos en lo posible, disfrutábamos de los hijos,
los cumpleaños , bautizos y algunos matrimonios rezagados.
Pero hay uno que rompió todos los paradigmas, eran 20
años, y nos fuimos a la Isla de Margarita en el avión Dash de la Armada, al llegar al
aeropuerto nos esperaba un autobús Ejecutivo que nos traslado hasta el Hotel “ Costa Caribe”
donde los tres días se hicieron cortos para tanto que decir, disfrutar, reír y
gozar, habían unas despampanantes chicas francesas en la piscina que hicieron
la delicia de los ojos de nuestros jóvenes hijos , y de nosotros también, pero
entendimos que es el calor de trópico y del momento que lo hizo el cuento
perfecto para contar a pesar de algunos reclamos y pellizcos que se ganaron
algunos santurrones, por quedarse embelesados disfrutando el toppless, lo cierto fué que en casi todos estos eventos había un denominador común, un hombre que
vale por ocho, era el novio de la madrina, el amigo del piloto, compadre del médico
acompañante, bautizo al hijo del gerente del hotel, y eso que aún no era
fanático del Real Madrid, no en balde desde cadete, se ganaba el aprecio de
todos por su Excelente Don de Gente, su desbordada hospitalidad, su
profesionalidad y dominio del área logística, nuestro
querido Chichi o el Octavo hombre en parangón con aquella comiquita del
poderoso Samurái moderno ligado con genes maracuchos que si no lo sabía lo
inventaba o la ganaba, hoy esta de cumpleaños y quiero dedicarle con mucho
cariño y respeto este escrito a quién en las buenas y en las malas en cualquier
tiempo y en cualquier circunstancia ha sido un amigo , compañero y hermano incondicional,
Feliz cumpleaños José Ramón Ortega Rincón, el querido Chichi, Dios te Bendiga y
te siga dando mucha salud y alegrías, para que sigas aportando con tu esmero y
dedicación todo lo bueno de tu trabajo a tu bella familia









